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Funeral en Viana

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Álvaro Mutis, Los emisarios (1984) Hoy entierran en la iglesia de Santa María de Viana a César, Duque de Valentinois. Preside el duelo su cuñado Juan de Albret, Rey de Navarra. En el estrecho ámbito de la iglesia de altas naves de un gótico tardío, se amontonan prelados y hombres de armas. Un olor a cirio, a rancio sudor, a correajes y arreos de milicia, flota denso en la lluviosa madrugada. Las voces de los monjes llegan desde el coro con una cristalina serenidad sin tiempo: Parce mihi, Domine, nihil enim sunt dies mei. Quid est homo, quia magnificas eum? Aut quid apponis erga eum cor tuum? César yace en actitud de leve asombro, de incómoda espera. El rostro lastimado por los cascos de su propio caballo conserva aún ese gesto de rechazo cortés, de fuerza contenida, de vago fastidio, que en vida le valió tantos enemigos. La boca cerrada con firmeza parece detener a flor de labio una airada maldición castrense. Las manos perfiladas y...

El Cardenal Bembo escribe a Lucrecia Borgia

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Luis Antonio de Villena, Sublime solarium (1971) Carpe diem quam minimam credula postero HORACIO Chi vuol esser lieto sia: di doman non c'è certezza LORENZO DE MEDICI Tormenta de rubí, cristal o seno, una diosa atraviesa el ancho espacio, y siente el labio aromas de topacio, cortinas luengas, dulce desenfreno. Combatir no es posible el viento pleno que del desierto trae raudo o despacio, la arena o rosas que con paso lacio el collar cumple al final de tu veneno. Acepta, pues, y omite la costumbre, estatua juzga el resto de tus días y el jade de tus labios da a la lumbre. No pienses en más islas apacibles, la copa y los perfumes en que fías todo ya es. Lo demás son imposibles. Frank Cadogan Cowper, Vanity (1907)