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El anciano Constantino de Alejandría recoge las cenizas de su juventud

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Juan Vicente Piqueras en Márgenes 1-2 (1980) " cuando los labios y la piel recuerdan " A esta ciudad de Istanbul inmensa como la gloria que conocieron sus muros, hermosa como la juventud que contemplé y me contemplaron, a este bar -precisamente a éste-, a este vino, acudo ciegamente a remover mi herida, palabras y penumbras donde falta el consuelo, palabras y penumbras solas y entristecidas. Solo, a esta mesa desvencijada y sucia acuden los destellos lujuriosos que otras manos de luz en mi piel concertaron, para que en esta noche me sea dado amarlas y sentir en mi carne, ya marchita, la ausencia de mi vida y de su tacto que la moral cristiana condenara. Me duele el pensamiento. Me vence la verdad. Y me ocupa el dolor por los días perdidos, mientras el mar respira a través de mis manos. En este bar pequeño de esta inmensa Istanbul para acabar mis días lanzo un ruego a los dioses: Ya que mi cuerpo ha sido, cuando joven y hermoso, olvidadizo, inepto,...

Constantinopla. Año 1453

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Juan Luis Panero, Galería de fantasmas (1988) Olor acre de axilas depiladas, de perfume pasado de rosas, de estiércol pisoteado de caballos. Sé, me lo han contado, que las murallas de la ciudad ya no pueden resistir al infiel. Todas las defensas han fracasado. El pobre emperador, nuestro bien amado Constantino XI, intenta inútilmente salvar la ciudad de su nombre, pactar con el enemigo, firmar desesperados tratados de paz. Pero todo, lo sé, es completamente inútil. Escucho griterío de mujeres, carreras enloquecidas, golpes de puertas, aullidos de la soldadesca, mandobles y agonías, eructos de borrachos. Aún podría escapar, ocultarme en el húmedo sótano disimulado, como aquella otra vez. Pero ahora todo está perdido. Sé bien que esto es el fin. Salgo a la calle, maldiciones, estruendo, sollozos, humo pestilente. En la hoja, con gotas de sangre, de un alfanje afilado, miro, tercamente, por última vez, el rostro de este pobre pecador abandonado. Entrée d...