Bacanales en Rímini para olvidar a Isotta
Guillermo Carnero, Dibujo de la muerte (1967) En unas pocas horas puede el vino, en la dulce demencia del festín, y las arpas, laúdes, las delicadas sedas, aplacar el amor, como la cólera. ¿Qué queda como presa a la vejez, qué peor enemigo que este arte de conservar la vida? El brillo de los mármoles labrados no ocultará tu muerte. No seremos dentro de poco ya, ni estos dorados cortinajes, las vívidas hogueras, el carmesí arrugado tras la danza ni el líquido destello de las gemas en los rubios cabellos, tras el baño. Proclaman en el llano azul los fresnos el baño de las ninfas. Un tropel de centauros te cerca. Todos estos brillantes candeleros y telas han de prevalecer sobre nosotros, quizá será la muerte la única certeza que nos ha sido dado alzar sobre la tierra, escuchad cómo rasga una hoja lentísima los tapices del palio, cómo se desvanecen esos versos unidos a la música, cómo la proa del Buccentoro, sumergiendo en el agua los flecos amarillos, s...