Fausto, gladiador*
Fernando Quiñones, Las crónicas de Hispania (1985) Supo calarme el hierro. Sin hablar, tal vez compasivos, junto a jergón donde yazgo hombres callados -¿quiénes?- me contemplan y, aunque enrojezca al muro el poniente de Córdoba me encuentro en mis mañanas de Alejandría, calles y arenas de la juventud, columnas en hilera bajo el mar soleado, seco salor caliente de las barcas. Todo el tiempo es un día , y de los breves. A treinticinco años llegué; duchos para el oficio de divertir matando, muriendo. Apenas veo ahora, crece el fuego de mi costado y se me aleja deprisa el mundo: agradezco estos dones; aquel Cerintho agonizó hasta el alba, no le acerté de lleno. Yo estoy corriendo más ligera suerte. *Córdoba ha dado numerosas inscripciones dedicadas a gladiadores. En el siglo I, el llamado Fausto fue gladiador murmillo, de los que combatían con casco adornado por un pez, y con espada, escudo y defensas en las piernas. Natural de Alejandría, peleó en las arenas do...