Amor en Agrigento
Francisco Brines, Palabras a la oscuridad (1966) (Empédocles en Akragas) Es la hora del regreso de las cosas, cuando el campo y el mar se cubren de una sombra lenta y los templos se desvanecen, foscos, en el espacio; tiemblan mis pasos en esta isla misteriosa. Yo te recuerdo, con más hermosura tú que las divinidades que aquí fueron adoradas; con más espíritu tú, pues que vives. Hay una angustia en el corazón porque te ama, y estas viejas columnas nada explican: Unos ardientes ojos, cierta vez, miraron esta tierra y descubrieron orígenes diversos en las cosas, y advirtieron que espíritus opuestos los enlazaban para que hubiese cambio, y así explicar la vida. Esta tarde, con los ojos profundos, he descubierto la intimidad del mundo: Con sólo aquel principio, el que albergaba el pecho, extendí la mirada sobre el valle; mas pide el universo para existir el odio y el dolor, pues al mirar el movimiento creado de las cosas las vi que, en un momento, se extinguían, y...