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Mostrando las entradas etiquetadas como Abu I-Hasan Ali ibn Nafi "Ziryâb"

Muerte de Ziryab*

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Fernando Quiñones, Ben Jaqan (1973) Ahora blanqueará este Pájaro Negro que os trajo la nueva vieja música, las artes de la ropa, la mesa, amables pautas en la insensible lepra de los días. Adiós. Nadie ha de lamentarlo: dos mil años, no ya sesenta y ocho, también me hubieran sido breves entre vosotros y me voy sin llegar a medir ni agradecer cuanto aquí se me deparara, el exaltado o apacible rielar de horas más vivas que el turquí junto al blanco del pichón o que el ciego, vedado beso que enajena y consume la piel donde se ahínca. Hay algo, sin embargo que, sobre la justicia de que no llegue a ver el día de mañana, grita, se desespera y pugna por borraros y por borrar cuanto me disteis y os di, y mirarme otra vez huyendo de Bagdad sin saber para dónde, o incluso antes, en la hambrienta niñez y las arenas gastadas de mi pueblo. Tal, el desatinado, el descortés, risible anhelo de seguir que me posee. Perdón en fin por tan llorosa, más bien tosca despedida del...

Ziryâb. El mágico cantor de Oriente (fragmento)

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Sergio Macías Brevis, Ziryâb. El mágico cantor de Oriente (2010) Las aguas del Tigris deslumbran de luz. Un aroma de azahares cubre el antiguo paisaje iluminado de mariposas que se equilibran sobre las flores. Entre higueras y naranjos un músico tañe las cuerdas que desatan la alegría de los pájaros sobre el alféizar del horizonte. Los sonidos del laúd y la dulzura de su voz silencian el ritmo de los arroyos que hacen danzar a hojas y nubes. Se llama Abu I-Hasan el que esculpe la música en el corazón, mientras los rayos del sol atraviesan las soledades de las uvas. Se silencian las cigarras. Las alas de la luz disipan las sombras de la muerte. Y las almas se embriagan con sus canciones cristalinas. Con la llamada del muecín queda absorto en la oración. Escucha la voz profunda de Allah: -Premio tu voz y perseverancia. Tus melodías trascenderán y darán armonía al mundo.- Pensó que había sido un sueño y guardó el mágico secreto en su alma, dejando caer conmovid...